lunes, 16 de diciembre de 2013

Vuelve el villarato


Seguro que más de uno se acordaba el sábado de aquella imperdonable oportunidad que tuvo el Real Madrid de mandar a Osasuna a Segunda División y que desperdició en un partido de amiguetes. Las consecuencias de no rematar a un moribundo son tener que volver a enfrentarse a ellos en un ambiente desagradable y lidiar con un partido duro y farragoso donde solemos perder por inexperiencia en este tipo de encuentros. Fíjense lo que cambia la película entre verles en Segunda División y que nos dejen con dos puntos menos que a final de campeonato se suelen antojar decisivos.

No obstante, el partido del Real Madrid fue tan horripilante que no hay por donde cogerlo. La incapacidad de Ancelotti de dar refresco al equipo (o al menos a ciertos jugadores) y salir cada jornada con todo lo que tiene dice muy poco del criterio de este hombre a la hora de gestionar la plantilla. Pésimo planteamiento para un equipo agotado, monumentalmente desordenado y e incapaz de articular dos pases seguidos. Y de remate, un dudoso criterio a la hora de realizar cambios que se puede decir que incluso repercutieron negativamente en el rendimiento del equipo. Imagínense que hubiera pasado si el centro de Jesé (que normalmente hace más en ocho minutos que muchos en noventa) encuentra destinatario. A Carlo Ancelotti le da un patatus si le salva los tres puntos en Navarra.

Obviamente, la culpa de este desaguisado no es exclusiva del técnico. Pésimo partido de todo el equipo y en especial de Benzema, Ronaldo, di María, Carvajal, Marcelo y como no, Canelita, que acumula la friolera de veintiún expulsiones como jugador madridista y que sin lugar alguna se encuentra en el peor momento de concentración y forma de toda su carrera deportiva. Me preguntó si René estará hoy Lunes paseándose por las oficinas de Concha Espina para seguir aporreando al club con las absurdas pretensiones económicas de su hermano cuando este no es capaz de ofrecer un nivel siquiera de primera división.

Por último, decir que no me sorprende nada la actuación de Clos Gómez, habitual del villarato clásico y enemigo a ultranza del madridismo. Justo hace tres años Mourinho señaló los trece errores cometidos que dificultaron la victoria en el Bernabéu contra el Sevilla (1-0), al Madrid de los récords le impidió ganar en Valencia robando un penalti a Cristiano y otro a Benzema, y la temporada pasada en ese mismo escenario expulsó a los veinte minutos a Kaká y perdonó la roja a Rubén y Oier por dos claras agresiones. El sábado contribuyó con un penalti y expulsión no pitados a Osasuna con 1-0, primera amarilla a Ramos inexistente y deja al Madrid sin centrales en su visita a Mestalla. Mientras tanto el Real Madrid, no parece por la labor de poner medidas a los arbitrajes de este energúmeno.

Con este panorama, muy atentos al inminente partido de Copa contra el Olimpic que puede ser todo un regalo de navidad anticipado y que de repente se antoja en un partido más crítico de lo deseado.

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