No hubo Alcorconazo. Tampoco un desequilibrio entre ambos equipos monumental, lo que dice mucho del Olimpic y más bien poco del Real Madrid. Considerando la eliminatoria en global, la gente de Jávea puede estar orgullosa del rendimiento de su equipo y Ancelotti preocupado por la evidente desigualdad entre titulares y suplentes. Un auténtico abismo.
De lo poco que puede hablar bien anoche el Real Madrid es de Illarramendi y Jesé. El primero es un jugador en franca progresión cuyo aprendizaje al lado de un gran maestro puede hacerle ganar esa presencia que le falta para acabar de explotar. Todo lo hace sencillo, sin correr riesgos, cubriendo en defensa y mejorando a sus compañeros, algo que a fin de cuentas es lo que se debe a exigir a todo mediocentro que se precie. Y si además marca algún gol importante como el de anoche, mejor que mejor. Está claro que aún queda muy lejos del precio que se ha pagado por él, pero puede ser amortizado en el tiempo si todo sigue este cauce. Jesé, por contra, es un jugador de mi predilección porque hay algo de diferente en su fútbol y en cierta medida posee esa capacidad de desequilibrio que muy pocos jugadores tienen, en especial ese uno contra uno. Es una pena que el míster no esté por la labor de sacrificar minutos a jugadores que ahora mismo están en el terreno de juego con un menor compromiso que el canario porque con minutos y continuidad estoy seguro que daría un paso adelante.
Por otro lado hay gente que ya huele a reconcentrado. Di María es un jugador que como bien dijo Michael Robinson anoche en dos ocasiones (y eso que de cada tres cosas que dice una no le importa nadie, otra es mentira y la tercera una soberana estupidez), hace cosas excepcionales pero tiene serios problemas para ejecutar las acciones más sencillas. Contra Osasuna no dio una a derechas y ayer no fue ni mucho menos un jugador importante. Puede que le haya dolido la suplencia por Bale, pero incluso tras dos partidos de vacaciones de navidad del galés a la intemperie y sin rascar bola tiene mejores números que el argentino dejándose la piel por una guerra que tiene perdida haga lo que haga. Mourinho no pudo hacer que fuera un jugador regular en el tiempo ni centrarle en los partidos decisivos, por lo que un político como Ancelotti no va a conseguir que explote a estas alturas de su carrera.
También me decepciona Morata, aunque era algo esperado. Desde hace meses avisé que es jugador sobrevalorado por las circunstancies que rodean a Benzema y el tiempo no ha hecho más que darme la razón. Pudiendo sentar al francés no lo aprovechó, con la recuperación del mismo se ha venido abajo y en las oportunidades donde juega todo el partido resulta errático. Ayer incluso parecía un auténtico jugador de patio de colegio al igual que Casemiro, algo mejor en la segunda parte pero bastante lejos del jugador que prometía en pretemporada. Sería interesante conocer qué ha pasado en su historia, porque raro es.

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