lunes, 24 de noviembre de 2014

Al final, resulta que sobran centrocampistas...


Ahora resulta que Isco es como la panacea universal. Lo mismo me vale para un roto que para un descosido. Tácticamente resulta igual de válido a un metro del área que organizando al equipo en la medular. Y esa capacidad camaleónica de una apuesta que le pese a quien le pese jamás salió de la mente de Ancelotti, se ha materializado en muy pocas jornadas. Entiendo y disfruto estado de omninescencia del malagueño pero creo que si no se pone un poco de sentido a todo esto, Isco tarde o temprano será víctima del hype. Algunos de los mejores centrocampistas de la historia moderna reconvertidos desde posiciones como media punta (por ejemplo Pirlo) tardaron años en aclimatarse a ese puesto. Una cosa es jugar contra el Eibar al lado de Kroos y James y otro bastarse por sí sólo para mover un equipo. Que Isco (quien por cierto no era capaz de aguantar 60 minutos en el campo sin acabar reventado) tiene la capacidad técnica e individual para acomodarse a cualquier posición es tan cierto como el tiempo que requiere para ello y el ridículo que parece hacer el club con Sami Top y Batman en este asunto, totalmente abandonados a su suerte y lejos de volver a ser importantes para el bloque. El fútbol de toque ha llegado para acomodarse y arramplar con todos aquellos jugadores que eclosionaron en posiciones más avanzadas: Modric, Kroos e Isco retroceden metros sólo por una razón: el descomunal agujero que deja Xabi Alonso.

Se ha olvidado que el plan fue siempre construir y renovar al lado del tolosarra. Y de no ser por una espantada de la que nunca conoceremos sus auténticas motivaciones, ahora disfrutaríamos del mejor centro del campo que haya conocido el club en años, repleto de variantes. Podríamos adelantar a Antonio, retrasarle a doble pivote en partidos de mayor empaque, buscar el hueco para Modric o un media punta y otras tantas opciones que tendrían en común la solidez. Pero ahora veo soluciones de contingencia y no puedo evitar sentir temor. Temor a que una semifinal de Champions te parta al equipo en dos porque consideres que tu centro del campo es una solución asentada y no provisional. Temor a que otro jugador se lesione. No queda un solo volante, mediapunta o extremo en el equipo. Únicamente atacantes y peloteros con Antonio al frente. Mientras llegan los goles y se cierran los partidos se difumina una duda: cómo responderá este equipo cuando requiera bañarse en el fango. Ningún especialista defensivo y la sensación de que los suplentes no pueden aportar absolutamente nada ni tienen la confianza del míster. Vamos, que no me creo esa facilidad para reconvertir jugadores.

Durante años nos han inculcado la creencia de que a este deporte se debe jugar con sólidez en la zaga, un centro del campo creativo, juego por bandas y sobre todo mucho gol. Cada vez queda menos de este criterio básico para la victoria en el juego del Madrid y es algo que contrasta poderosamente con la figura del Ancelotti, líder en Liga y con poderío en Europa sin prácticamente haberse despeinado. Por si fuera poco, TopoR comienza a parar, los errores arbitrales nos benefician, los beneficios se multiplican y el imperio florentino parece cerca de cerrar la mayor construcción megalítica de la historia moderna con el IPIC Abu Dhabi Cepsa Stadium. Que quieren que les diga, como amante de las buenas prácticas de todo troll, tanta parafernalia y perfección me resulta aburrida: no da para tanta literatura.

No hay comentarios:

Publicar un comentario